Un solo tallo nunca muere: es el mensaje de la filosofía floral japonesa del Ikebana. Este concepto no es nuevo. Ni mucho menos. De hecho, los sacerdotes sintoístas japoneses -la religión autóctona de Japón- ofrecieron durante siglos ramas de hoja perenne a los espíritus para intentar captar la belleza natural. Luego, cuando llegó el budismo en el siglo VI, los monjes budistas transformaron estas ofrendas sintoístas en hermosos arreglos: así nació el arte del ikebana.

Hirozumi Sumiyoshi, Rikka, ca. 1700. Imagen vía Wikimedia Commons

El Ikebana («flores vivas») es el arte japonés del arreglo floral. También se conoce como Kadō («camino de las flores»). La tradición se remonta al siglo VII, cuando se hacían ofrendas florales en los altares. Más tarde, se colocaban en el tokonoma (nicho) de una casa. En contraste con los hábitos occidentales de colocar casualmente las flores en un jarrón, el ikebana pretende resaltar las cualidades internas de las flores y otros materiales vivos dentro de ciertas reglas de construcción y, en última instancia, expresar la emoción.

Diagrama coloreado nº 15 de las obras de Shōka por el 40º director Ikenobō Senjō, del Sōka Hyakki, 1820. Imagen vía Wikimedia Commons.

Sus materiales son ramas vivas, hojas, hierbas y flores. Su corazón es la belleza resultante de las combinaciones de colores, las formas naturales, las líneas elegantes y el significado latente en la forma total del arreglo. Es una forma de arte disciplinada en la que el arreglo es un elemento vivo en el que se unen la naturaleza y la humanidad. Está impregnado de la filosofía de desarrollar la cercanía con la naturaleza.

«La felicidad es tener flores en ambas manos».

– Proverbio japonés

El ikebana es una forma de arreglar las flores según principios ancestrales. Las ramas y las flores se colocan en ángulos específicos para representar el ten (cielo), el chi (tierra) y el jin (hombre). La forma en que se colocan representa la fuerza, la delicadeza y lo efímero de las flores vivas. Curiosamente, la palabra ikebana viene de «ikuru» – vivir y «hana» – flores: literalmente «flores vivas».

Si alguna vez se ha adentrado en la floristería o ha colocado algunas flores en un jarrón, es fácil ver por qué. El acto de mirar una flor, admirar su forma y color. Y luego decidir cómo ponerla en un jarrón. Es un arte que nos devuelve la sensación de armonía interior. Una especie de mezcla encantadora de terapia y meditación. Cualquiera puede hacer ikebana. Se trata de confiar en tu intuición y crear algo según lo que sientas en ese momento. No hay nada bueno o malo. Es tu propia expresión.

«El universo entero está contenido en una sola flor».
– Toshiro Kawase, principal maestro de Ikebana moderno de Japón

Los principios del Ikebana:

  • Menos es más: Mientras que los arreglos de estilo occidental apuestan por las flores en un jarrón en masa para causar impacto, el ikebana apuesta por la estructura, el espacio y el minimalismo.
  • Equilibrio asimétrico: En el ikebana es habitual ver ramas altas en equilibrio precario. Esto se debe a que utiliza una proporción de equilibrio de 30/70, en lugar de la normal de 50/50.
  • Es mucho más que una simple decoración: El arte de crear un arreglo lleva a la autoconciencia (¡y a la felicidad!).
  • El yin y el yang: El yin y el yang japonés consiste en que los opuestos se complementen.
  • Efímero: El ikebana pretende capturar la belleza fugaz de las cosas. Muchos arreglos de ikebana incluyen un capullo para representar la promesa de la esperanza.
  • El espacio: No sólo el vacío, sino una parte importante del diseño en su conjunto.

BRICOLAJE: En casa

Muchas de las herramientas necesarias para el ikebana le resultarán familiares: tijeras afiladas para recortar los tallos, recipientes de diferentes formas -desde jarrones cilíndricos hasta platos poco profundos- y algo llamado kenzan, que es una especie de alfiletero de plomo pesado para fijar los tallos. Si quieres probarlo por primera vez, te recomendamos que elijas un bonito jarrón cilíndrico alto. Y si no tiene unas tijeras de podar, utilice un cuchillo afilado (no dentado). Debido a su sencillez, el mejor lugar para colocar un arreglo ikebana es un espacio despejado que no esté demasiado recargado.

¡Feliz arreglo!

Flickr: ikebana por Tel Qel

Flickr: ikebana por Tel Qel

Fuente: Flickr, Ueha nochi

Fuente: Flickr, ikebana manuel m. v.

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